sábado, 8 de agosto de 2020

Arropada bien para el viaje

Desde el 24 de Marzo de 2020 entró en vigencia el aislamiento obligatorio en todo el territorio de Colombia y sería el comienzo de una serie de cambios en el estilo de vida y la forma de hacer los negocios. Todos los establecimientos comerciales comenzaron a implementar el comercio electrónico por extrema necesidad, y las entidades estatales no fueron la excepción. Años y años de trámites físicos, con firma en el papel, huella autenticada, registro civil de nacimiento físico y firmado por el doctor presente en el parto, partida de matrimonio firmada por el abuelo del notario, etc, comenzaron a pasar a la historia; pero no todo era color de rosa, no señor, porque como era de esperarse todos los trámites comenzaron a represarse y colapsaron los sistemas en general. Y ahí estábamos nosotros tratando de vender a "Lamo" a quien se atreviese a hacer el viaje hasta Santa Marta para llevársela, pero no era tarea fácil porque por más que alguien se lanzara a la aventura no era posible transitar libremente por las carreteras de nuestro país, a no ser que se tuviese un permiso especial dentro de las excepciones decretadas por el gobierno; obviamente comprar una moto no era una excepción.


"Lamo" fue de gran ayuda durante sus cerca de dos años en servicio; no es para menos habernos traído la primera vez desde Bogotá hasta Santa Marta y haberse limitado a pedir solo gasolina... aunque ahora que lo pienso si era un poco exigente al solicitar gasolina extra (súper) y complicarnos la existencia tratando de buscar gasolina extra en pueblitos recónditos de nuestro país como Curumaní, por mencionar alguno. Y tampoco es para menos habernos llevado hasta Bucaramanga en dos ocasiones y permitirnos disfrutar cada curva desde San Alberto. 

"Lamo" no estaba diseñada para Off Road, pero el ripio no le asustaba y lo comprobamos vía a Landázuri - Jordán - Cimitarra. Ir con maletas de viaje y Suki a bordo en una Naked 150 cc. no paraba de llamar la atención a las personas de la zona, porque bien foráneos si parecíamos o más bien fuera de lugar. Y bien fuera de lugar si estábamos al confiar en aquel hombrecillo en la ciudad de Zipaquirá que nos recomendó la vía y nos dijo: ¡está en perfectas condiciones y se ahorran varias horas de camino! Bueno, pues nos tardamos exactamente lo mismo que por el camino que conocíamos y que no tenía nada de ripio. En todo caso, valió la pena la experiencia y hoy es una anécdota que recordamos entre risas.

Volviendo a la venta de "Lamo" en plena pandemia, nos aventuramos a adquirir a la nueva compañera de viajes en un concesionario de Barranquilla, como a unos 70 km de donde vivimos, quien se ofreció a entregarla a domicilio y a recibir a "Lamo" como garantía de pago del saldo. Concretamos los detalles y aquel 8 de Mayo a eso de las 8:30 am llegó quien se llamaría "Zesugi"

Mientras Mientras la papelería para la matrícula "Lamo" tuvo la oportunidad de dar consejos a "Zesugi" para cada una de las aventuras a las que nos acompañaría. Estamos seguros de que "Zesugi" tomó atenta nota y lo comprobaremos en nuestra próxima aventura cuando la pandemia termine, Dios mediante.


Pero no podíamos cantar victoria porque "Lamo" iría solo a un hogar de paso y no a su hogar definitivo ¿qué hacer? Nada más que esperar hasta que en no más de una semana estábamos cerrando el trato con Oscar, un joven Bogotano que se enamoró de "Lamo" y aceptó le fuese enviada a domicilio... así es, a domicilio desde Santa Marta. Gracias al poyo de un gran amigo, Mauricio, se logró concretar el transporte hacia Bogotá y "Lamo" fue abrigada para el viaje con el ánimo de que llegara sin un solo dolor.

¡Llegó sana y salva a su destino! Hoy en día "Lamo" rueda en el asfalto al lado de otras de sus hermanas, pero estamos seguros que extraña el ripio y llevará a Oscar a una aventura. ¡Buenas rutas "Lamo"! Quizá nos veamos en la ruta. 




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