"Lamo" fue de gran ayuda durante sus cerca de dos años en servicio; no es para menos habernos traído la primera vez desde Bogotá hasta Santa Marta y haberse limitado a pedir solo gasolina... aunque ahora que lo pienso si era un poco exigente al solicitar gasolina extra (súper) y complicarnos la existencia tratando de buscar gasolina extra en pueblitos recónditos de nuestro país como Curumaní, por mencionar alguno. Y tampoco es para menos habernos llevado hasta Bucaramanga en dos ocasiones y permitirnos disfrutar cada curva desde San Alberto.
"Lamo" no estaba diseñada para Off Road, pero el ripio no le asustaba y lo comprobamos vía a Landázuri - Jordán - Cimitarra. Ir con maletas de viaje y Suki a bordo en una Naked 150 cc. no paraba de llamar la atención a las personas de la zona, porque bien foráneos si parecíamos o más bien fuera de lugar. Y bien fuera de lugar si estábamos al confiar en aquel hombrecillo en la ciudad de Zipaquirá que nos recomendó la vía y nos dijo: ¡está en perfectas condiciones y se ahorran varias horas de camino! Bueno, pues nos tardamos exactamente lo mismo que por el camino que conocíamos y que no tenía nada de ripio. En todo caso, valió la pena la experiencia y hoy es una anécdota que recordamos entre risas.
Volviendo a la venta de "Lamo" en plena pandemia, nos aventuramos a adquirir a la nueva compañera de viajes en un concesionario de Barranquilla, como a unos 70 km de donde vivimos, quien se ofreció a entregarla a domicilio y a recibir a "Lamo" como garantía de pago del saldo. Concretamos los detalles y aquel 8 de Mayo a eso de las 8:30 am llegó quien se llamaría "Zesugi"Mientras Mientras la papelería para la matrícula "Lamo" tuvo la oportunidad de dar consejos a "Zesugi" para cada una de las aventuras a las que nos acompañaría. Estamos seguros de que "Zesugi" tomó atenta nota y lo comprobaremos en nuestra próxima aventura cuando la pandemia termine, Dios mediante.
Pero no podíamos cantar victoria porque "Lamo" iría solo a un hogar de paso y no a su hogar definitivo ¿qué hacer? Nada más que esperar hasta que en no más de una semana estábamos cerrando el trato con Oscar, un joven Bogotano que se enamoró de "Lamo" y aceptó le fuese enviada a domicilio... así es, a domicilio desde Santa Marta. Gracias al poyo de un gran amigo, Mauricio, se logró concretar el transporte hacia Bogotá y "Lamo" fue abrigada para el viaje con el ánimo de que llegara sin un solo dolor.
¡Llegó sana y salva a su destino! Hoy en día "Lamo" rueda en el asfalto al lado de otras de sus hermanas, pero estamos seguros que extraña el ripio y llevará a Oscar a una aventura. ¡Buenas rutas "Lamo"! Quizá nos veamos en la ruta.





